Cuando se entra a la habitación de Lisbet Cruz, su respuesta será siempre, aun en medio de sus vicisitudes, una sonrisa.
A sus 24 años, batalla contra el cáncer con la mejor de las actitudes y, aunque perdió a su madre por la misma enfermedad, mantiene la fe en llevar una vida normal.
Lisbet necesita una mano amiga, Para ella poder volver a su hogar requiere el uso fijo de un tanque de oxígeno, porque no puede respirar por sí misma.
Además, necesita una silla de ruedas, una camilla y otros equipos, porque la cantidad de medicamentos necesarios para su mejoría supera su capacidad económica.
Para ayudar a Lisbet puede comunicarse al 829- 664-2878.
Acompañada de su mejor compañera, su hermana Karla Cruz, quien se encarga de hacerle los días más llevaderos y de cuidarla, Lisbet intenta que cada día valga la pena, no importa cuánto se alargue o acorte su tiempo en la tierra.
El cáncer de Lisbet comenzó como una simple masa que ocupaba uno de los laterales de sus caderas, hasta casi terminar dejándola sin vida.
“Eso comenzó como una grasa que había que limpiarme, pues yo continué dándole seguimiento después de diciembre, y con el paso de los meses comenzó a crecer. Entonces, volví al médico y me realicé más exámenes”, explicó.
Fue allí donde a Lisbet le dijeron había que hacerle una biopsia. “Cuando llegaron los resultados”, dijo, “ya me dolía y me daba fiebre. La piel se me puso fea y me recomendaron ir a un oncólogo”.
A partir de ese momento, Lisbet fue declarada paciente oncológica. Karla, al narrar las condiciones en las que se vio afectada su hermana, se emociona hasta las lágrimas, aunque intenta mantener la fortaleza para no flaquear.
Para ayudar a Lisbet puede comunicarse al 829- 664-2878.

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